Sobre ciertas películas serie B de los setentas (segunda y última parte)

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tapa 32 drive thru classics¿Has visto producciones de Cinecittà de esta época que mencionas?

Lamentablemente no… O sea seguro que he visto algunas películas italianas donde más de una secuencia de estudio seguro se filmó ahí, pero así tal cual de las que fueron sonorizadas por estas colecciones que mencioné en la respuesta anterior, pues creo que no. Quisiera en algún momento poder buscarlas en internet o en donde sean, adquirirlas en DVD, si me tengo que hacer de un reproductor de DVD de regiones europeas para verlas pues lo haría… ¡Puff! Es lo mismo que con estas películas de culto de los 1970s. Me vuelve loco, me perturba y carcome mi interior la idea de que quién sabe cuántas vidas necesite como para tener el tiempo de buscar todas esas películas, encontrar las que estén disponibles con subtítulos en algún idioma que pueda yo medianamente entender, tener tiempo de verlas todas, poseerlas, verlas las veces que deseé hasta que me sangren los ojos o me aprenda de memoria todos los puñeteros diálogos… Es en serio la forma tan terrible en que se desgasta mi voluntad y mi interior ante no tener certeza de tener acceso a todas esas películas en el limitado espacio de tiempo que significa mi vida… desde las mejores hasta las peores, siento un ansia terrible de querer verlas todas, experimentarlas ciento por ciento. Lo mismo con la música de todos esos compositores que participaron en esas películas, quiero escucharlo todo, los demos, las tomas alternas, las pre-mezclas, todo hasta que me sangren los oídos, lo suficiente para elegir un número de canciones favoritas que rebase los tres dígitos… ¡lo quiero todo!, casi como la loquita esta soviética que es la enemiga del Indiana Jones cuando van a El Dorado o nosédónde en Colombia que a los dioses aliens o lo que sea cuando le preguntan les dice que quiere saberlo y conocerlo todo y que de tanta data le explota la cabeza y se la revolea todita…

¡Hey, tranquilo! Baja dos cambios… Algunas otras cosas locas habrás vivido en compensación… ¿No hubo cine así durante los 1980s?
También hubo películas así en los 1980s, hay algo que cambia en sí y se refleja en las producciones, pero parten de puntos en común. También hay lucro en el cine exploitation para adolescentes de los 1980s, pero además de cierto descaro, es un tema completamente aparte el surgimiento del genio John Hughes (ahora difunto, lamentablemente), mismo que entregó un género totalmente consumible, bubble gum, pero en charola de plata. Es mucho ya pasar de los 1970s a John Hughes, su obra merece una charla aparte. Y me parece poco una sola. Y lo del Spaghetti Western también lo dejaremos pendiente, es otra d’esas obsesiones tan enfermas y con tantos motivos y referentes.

¿Podrías brindar algunos otros detalles sobre rasgos de la época que identificas en estos films de exploitation de los 1970s?
Siento que a nivel general había más inocencia, eso ya lo había mencionado. Había reglas menos estrictas porque se carecía de la malicia como para pensar que gente podría abusar de lo laxo que podían ser determinados ámbitos, había menos vigilancia respecto a muchas cosas, pero esto también se debe a que había otros códigos de comportamiento. Si te fijas, el país donde estos films fueron hechos (o sea Estados Unidos… pero no los de México ni de Brasil) tiene cada vez leyes más estrictas porque lamentablemente han habido personas que han cometido abusos, brindando así el pretexto como para crear esas leyes, pero no me parece que ese sea un tema para ahondar justo ahora. También me gustan mucho detalles de diseño como las tipografías que se hicieron populares durante esa época, como la que ostenta Molotov desde su primer álbum (1997), la que se utilizó para la película de “Boogie Nights”, las de “Star Wars” y tantas otras. Pero detesto fenómenos como el auge de la música disco en países como México y concretamente en su capital, que fue obliterante, al grado de que más de veinte años después seguía sonando y sonando en diversas FMs de dicha urbe; y más que nada eran las mismas canciones, no había como que descubrimientos de la música disco generada en otros países que por algo no llegaron durante esa época pero que tal vez en la entonces era del disco compacto pudieran haber sido reeditadas.

Jill Lansing protagonizando Malibu High ¿Qué tal la estética personal?
No me fascina toda la ropa de esa época, pero sin duda hay cosas rescatables que valen la pena. Por ahi tampoco me gustan siquiera tantito, pero hay peinados de la época que me llaman mucho la atención, incluso muchos peinados que de alguna forma quedaron plasmados en la clase popular durante casi el mismo tiempo que lo hizo la música disco, pero no en esa precisamente de rasgos étnicos autóctonos que se hace ahora el piquito de pelo tipo Beckham ni que se pintan de rubio; no sé, soy pésimo para describir algunos detalles de estética. Creo que con mi amigo Uri cuando era programador de Imagen FM (y quien convirtió a dicha emisora en el mejor escaparate de chillout de la época) una vez fuimos al Azteca a media semana a ver a nuestro amado Equipo de Coapa disputar un partido de Copa Libertadores contra Olimpia, de Paraguay, circa primer semestre del 2000; y escauteamos la (tribuna) popular y vimos greñas así como de los 1970s pero ni siquiera las melenotas, sino alguna que tendría cabida en el “paso intermedio” de no tener el pelo corto ni tampoco melena, sino simplemente estar greñudo…America vs Olimpia y con ropa de civil tipo suéter y debajo camisa de cuello, pantalones no de mezclilla y zapatos de vestir del diario, como para asistir a un trabajo de oficina; lamentablemente ya no nos cumplimos juntos el capricho de irnos un día a la popu sólo para ver greñas d’esas involuntariamente retro, imaginarnos la vida de los personajazos que se cargaban dicha greña, pensar a veces en la ilusión con que asistían a la cancha a alentar al equipo, si acaso tendrían que hacer algún sacrificio para cumplirse el gusto de comprar una entrada al partido. Y no sé, toda esa gente y especímenes que veíamos en la popu del Azteca durante los partidos del Club América significaban tal vez una variación sobre el tipo de gente con el que tratábamos todos los días tanto en el ámbito laboral como en el medio estudiantil donde tuve el gusto y honor de conocerlo a este amigo; mismo que además -me siento obligado a mencionar con orgullo- me presentó de cuando laburaba él en Grupo Imagen ni más ni menos que al idolatrado “Ruso”, Daniel Alberto Brailovsky, uno de los grandes dieces que ha producido el fútbol de la Argentina, concretamente del “Rojo” (Club Atlético Independiente, de Avellaneda, aunque antes había jugado en All Boys, de Floresta y en algún equipo uruguayo; integrante en algún momento de selecciones nacionales de Uruguay, Argentina e Israel, pudiendo haber sido también seleccionado nacionalizado mexicano de no haber huido del país tras los terremotos de septiembre 1985), del mismo equipo de Brailovsky habían surgido previamente Ricardo Bochini (ídolo de Maradona, para empezar) y después de que él emigró al Club América su lugar parece que lo tomó Jorge Luis Burruchaga; sí, el del gol del triunfo en la final de la Copa del Mundo del ’86.

Barra brava La Monumental Estadio Azteca

¡Puff! ¡Las melenas de los 1970s! Presiento que recién destapamos una cloaca… O una puerta que quería evitar abrir…
Imagínate que la primera vez que escuché mencionar una de las palabras más bellas que existen y una de mis favoritas (Argentina) fue debido al fútbol y fue porque en ese entonces se estaba jugando la Copa del Mundo en dicho país, hago alusión a ello debido a que en su selección ya había de esos jugadores de pelo largo que surgieron a mediados de la década del setenta; y obvio muchos eran reflejo del mismo pueblo, quería decir que en la calle, en las escuelas, en las casas había chicos (varones, pues) con el pelo largo. Obvio en cuestión cronológica y debido al mundial el primero que me viene a la mente es Alberto “Conejo” Tarantini, defensa, el que lo consoló a Maradona en el ’82 tras ser expulsado por el sargento Mario Rubio (mexicano, para acabarla de joder con la mala suerte de la Selección Argentina cuando hay árbitro mexicano) tras darle una patada en los güevos a Batista (jugador brasilero, no el Checho, la patada originalmente iba destinada a Roberto Falcao) y en ese entonces el Diego ya lucía una envidiable cabellera de rulos. En México “no se cantaban mal las rancheras” (¡duh! ¿Pues dónde carajo se inventaron las canciones rancheras?) y desde el mundial en Argentina ya había jugadores con greñas importantes, concretamente los afros de Hugo Sánchez y Leonardo Cuéllar, aunque el más fonqui de todos, lejos, sin duda alguna ha sido el “Harapos” Morales (que jugaba en el Zacatepec) y no se vio nada parecido hasta que años después el mundo conoció el talento del colombiano Carlos “Pibe” Valderrama (a quien lo apodaron así por tocar la pelota como lo hacen los argentinos) cuya cabellera rubia de rulos era proporcional a su habilidad para jugar el juego del mundo. Entendiendo a espectáculos como el fútbol ser el símbolo de una metamorfosis que tal vez se origina desde el circo romano, siento que esos jugadores talentosos con melenas y pelo abundante son el epítome de las deidades que los romanos adoptaron de los griegos debido a las hazañas realizadas en la cancha y la forma en que el público los idolatra y celebra dichas hazañas.

¿Cabello o pelo?
Y, según el contexto a veces hay que diferenciar… ¡Jojojojojo! ¡Ahora sí que destapamos la cloaca que no había necesidad de destapar! Trajiste a mi mente los vagos recuerdos de las pocas ocasiones en que miré porno de los 1970s y el abundante vello púbico en la genitalia femenina. ¡Por favor! ¡Así de abultado es fatal! No tengo problema con que esté rasurado o con que haya algo; de hecho, así afeitado total no me fascina, no soy tan aséptico; me gusta que haya un poco, pero que esté corto. Si hay algo que me espanta respecto al porno retro es el pelo abultado en la genitalia de las chicas.

Dick Dale Solana Beach Eh, volvamos mejor al tema principal, retomemos con todas esas imágenes de todas esas películas, las “no porno” de las que hablábamos originalmente…
Pues tal como lo menciono, hay cosas que hallo simplemente fascinantes. De esas producciones en concreto podemos mencionar que ostentan la iconografía estética californiana de la época; que incluye elementos que son herencia de la cultura surf desarrollada en la década previa combinada con el hippismo y estas tendencias de la “expansión de la mente”, es un poco la cultura de la playa y/o del surf después del tipo de música del mismo nombre (con su mejor exponente, San Dick Dale) además del pop de los Beach Boys, mismo que para críticos como Nick Kent se convirtió tal cual en el concepto de California; bah, Kent lo responsabiliza a Brian Wilson como el “creador” de “California”. Y entonces me acuerdo de las furgonetas esas, las combis de dos colores con decoración pintada o adherida con iconografía tanto hippie como surf.

¿Podemos decir que este contexto setentero de estas películas es la época que más te gusta?
No creo que sea la que más me guste; o sea me gusta pero todavía no la tengo en algún ranking específico. Y no es que no me hayan gustado otras épocas. Mucha gente -según la etapa de mi vida en que trataron conmigo o me conocieron- me considera netamente ochentero. Pero igual me hiperventilo con la iconografía del rockabilly de EE.UU. durante los 1950s y 1960s como “símbolos de rebelión” a nivel masivo; disfruto muchísimo y me enloquecen esos lugares con esos carteles y anuncios de neón y tipografías y malteadas que intentan brindar una atmósfera similar a la iconografía de esa época y sobre todo las canciones. Una vez llevé a mi madre a un restaurante de los Cohen con ese tipo de atmósfera (en su ubicación original, ya se mudaron hacia la costa) y la vieja lloró de emoción (un año después la llevé de cumple a verlo a Dick Dale, pero no lloró, y le presenté al zurdo y le saqué foto con él. Ah, y cinco cumples antes de ese la llevé a Los Ángeles a ver Kraftwerk). De esa época amo el rockabilly, pero ahora no es tema… ¡Je!, “no esté-ma-mando”, como decía un compañero de clase durante la universidad; tampoco serían tema los aspectos contraculturales de la época, pues si bien las pelis tocan temáticas subversivas (que son el motivo del exploitation: sexo, drogas, contrabando, negocios turbios, alienación y rebelión juvenil, entre otros temas) POR NINGÚN MOTIVO representan la contraculturalidad de la época (que durante los 1970s se caracterizó por la transición de los hippies a los punks, mientras los mencionados previamente habían sido precedidos por los beatniks, y sin entrar en detalles del pacifismo en mero apogeo del conflicto en Vietnam).

¿Y era igual en todo el mundo?
Siento que algunos valores estéticos sí, otros -por fortuna- estaban permeados de la cultura local y sus respectivas evoluciones y transformaciones, brindando así más riqueza para quienes no hemos consumido exclusivamente de la oferta cinematográfica anglo-sajona; en México había algunas películas también así pero con actores más conocidos y se producían en menor medida, pero las había. De hecho, creo que la mejor película mexicana de todos los tiempos es contemporánea a este cine serie B de los 1970s producido en EE.UU. del que estamos hablando. Es “El Llanto De La Tortuga”, pero también merece una charla aparte, además de que el CantorPistola y el Monroy ya habían establecido los prolegómenos respecto de dicho film en el episodio #5 de su podcast Yo No Soy Tu Baby. En Argentina también se hacían películas así que de tan malas era bueno verlas, no recuerdo una de ellas, mas sí haber visto por casualidad algunas con actores de renombre, algunas con los difuntos Alberto Olmedo y Jorge Porcel, entonces para nada eran serie B; y ya en un plan más serio del exploitation, recuerdo la corriente conocida en España como “cine kinky”. El cine kinky es buenísimo, la única película que a la fecha vi es una que se llama “Navajeros” y lo más bizarro es que salen dos actores mexicanos: Verónica Castro y Jaime Garza, a quienes vi años más tarde en telenovelas mexicanas por mucho tiempo. Me encantaba la música de esa película, no sé si todas las bandas sonoras del cine kinky eran iguales: había mucha rumba… Sí, de esa rumba grabada con bajo eléctrico, con unos arreglos y quiebres sumamente particulares, como que se venían escuchando ya incluso en discos de Camarón De La Isla creo que cuando participaba menos con Paco De Lucía, pero eran todos estos artistas rumberos como devenidos de El Fary, una cosa tan asquerosa que es buenísima, y allá se considera sumamente kitsch, dicen que los discos de éxitos de El Fary son los que se consiguen en las estaciones de servicio en las rutas españolas. Pero las temáticas de las películas obedecían a este lado sombrío de las villas, las afueras de la ciudad, los cinturones de miseria…

¿Qué otros sonidos recuerdas de esta época o del tipo de películas?
Hay muchos, pero de lo más característico -a mi parecer- que siento que se relaciona con este tipo de películas y de tramas es un beat que no sé si es derivado directamente del boogie, pero con una estética un poco más pulida, como que a propósito para sonar en una película y en escenas como de acción, de enfrentamientos violentos, yo lo definiría como “pop peligroso de los 1970s”, aunque sinceramente el tema este de “Peligroso Pop” de Plastilina Mosh no le hace justicia ni tiene nada que ver con dicho sonido(que no le quita lo bueno a la canción de los regiomontanos). Son beats bien setenteros y medio que el bajo se come la canción; las guitarras ponen una parte melódica buenísima que implica tensión y en algunos casos se ayudaba de sonidos como de esos sintetizadores análogos, un sonido muy particular de la época brindado por los sintes Moog, con unos rulos devastadores.

Chloe Demetria y Lee Gorman, Bow Wow Wow

¿Podrías mencionar alguno o algunos ejemplos?
Por supuesto que sí. De hecho, en meses recientes charlaba después del recital con Chloe, la nueva vocalista de Bow Wow Wow (el mejor invento de Malcolm McLaren, posta) y hacíamos énfasis en la forma en que “Baby, Oh No” destaca del resto del repertorio que ejecutan en directo, cómo prácticamente todo el setlist responde a un sonido “tribal”, obedeciendo al sonido en general de la banda -que es una adaptación de los tambores africanos de la tribu de los Burundi-, pero este tema es cosa muy aparte de todas sus demás canciones: tiene ese bajo que te come, el beat uptempo de la batería, la melodía de la guitarra contrapuntea la intención y propicia la tensión… es ese tipo de canciones que en el contexto de dicha época sonaban tal cual como algo “peligroso”, o sea, siendo pop de lo más puro y sin ser punk, poseen un sonido peligroso, retador; además me parece la banda sonora apropiada para alguna persecución, para una madriza entre pandillas rivales… Hasta recuerdo una película que se llamaba “Siete En La Mira” o algo así, de los hermanos Almada que eran policías y peleaban contra pandilleros caracterizados como punks, creo que los soundtracks de esas películas tenían arreglos muy similares.

Baby Oh No – Bow Wow Wow (1982) por Telegenics

Pero Bow Wow Wow es más como surgido durante los 1980s, y estamos hablando de films de los 1970s…
Sí sí, obvio hay antecedentes de todo esto; no son muchos los que recuerdo, me viene a la mente también el tema “Zaratozom”, que la banda italiana Goblin grabó para el soundtrack de la película “Zombi” (de culto, es norteamericana y se llama “Dawn Of The Dead” o “El Amanecer De Los Muertos Vivientes” o algo así). Esta sí es de los 1970s y es como la canción “modelo” o prototipo de esta clase, con todo y el Moog que menciono.

Y ya de más para acá, ¿como qué suena parecido?
Una canción de Titán que se llama “Space Chemo”, creo que tiene elementos así como de boogie tal cual, creo que la habrán grabado ya después de que estuvieron en EMI, después del 2000.

Es tremenda la obsesión que tienes con la música retro…
Mmmh, puede ser, no sé si sea necesariamente el aspecto retro, no es una cosa precisamente de nostalgia, sino incluso hasta, no sé, medio como de bronca, mucho enojo.

¿Enojo de qué?
De que no se hagan más temas con esos mismos valores de producción ni sonidos, casi al igual que difícilmente se volverían a hacer películas así. Y pasa con muchos otros géneros, como con ese pop latinoamericano también de los 1970s que tenía arreglos bien groovy, tal cual psicodélico, con sonido de órgano Farfisa, la terrible influencia de Carlos Santana en la guitarra además de el abuso del pedal “wah”, todo ello digno de una charla aparte también. O sea sigue habiendo artistas de reggae, ska, de géneros regionales como banda sinaolense, el corrido o “norteño” de México; en pocas palabras, muchos artistas emergentes o actuales siguen haciendo algunos tipos de música que llevan muchos años existiendo (con evolución o no), pero hay también tipos de música exquisita de hace varios años que también llegó a ser exitosa y a tener valores de producción de cierta calidad pero ya nadie toca eso… En resumidas cuentas eso es lo que me enoja. Me gusta escuchar música nueva, apreciar y entender algunos estilos nuevos y me enloquece descubrir música quizá anterior a mi nacimiento que antes no conocía, pero me enoja la idea de que difícilmente alguien en estos días redescubrirá esa música y trate de crearla de la misma forma en que traté con personas que les dio por la música de la Europa medieval y la estudiaron y han grabado lo que ellos creen más parecido a ello, o sea hasta eso resultó ser más popular que lo creado por ídolos en el oblivión como Los Ángeles Negros, Los Pasteles Verdes, Los Terrícolas y tantos otros artistazos.

Dijiste “oblivión”, ¡jajajajaja! ¿Qué chingados es eso?
Ya sé, me vale madres, pues es una palabra traducida que yo inventé, es en inglés, ‘oblivion’, no existe en español pero yo la inventé como más de 20 años antes de que hicieran una película con el mismo título; conocí la palabra por la canción esa de “Living In Oblivion”, creo que de Anything Box, luego alguna discográfica lanzó una serie de varios volúmenes de éxitos ochenteros de cierta manufactura con ese mismo título. Y también inventé la traducción a castellano de ‘flamboyant’, que obviamente es “flamboyante”… Bueno, la conclusión es que valoro el tener acceso a estas películas porque traen como valor agregado la música y toda la estética y factores de los que hablamos recién… Son algo así como descubrimientos de algo que difícilmente podremos ver en producciones “actuales”, nuevas o “de nuestros días”.

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