Primera persona (del plural)

el autor en un picadito durante un día de campo familiar Cuando hablas sobre cualquiera de tus equipos favoritos, ¿¡¿¡¿¡por qué carajo te expresas en primera persona del plural?!?!?! O sea, todo es “ganamos”, “perdimos”, “empatamos”, “la rompimos”, “nos la bancamos”, “los garchamos”, “alzamos la copa”, “nos afanaron la copa”… ¿Acaso jugaste con tu equipo en alguno de los tantos partidos de los que hablas?, desde acá te percibo como “atleta de sillón frente al televisor” y honestamente no te veo en una cancha corriendo detrás de la pelota. ¿Acaso me estás ocultando algo y realmente en secreto integras el plantel de cada uno de tus equipos y no me lo habías contado? ¿Era esto sorpresa o qué? ¿Por qué la primera persona cuando son tus equipos?

¡Hey, hey!… Tranquila, baja dos cambios… Son muchas preguntas al mismo tiempo. Tengo dos opciones: responder la primera de manera que las demás preguntas y dudas que surgieron se vayan despejando, o de plano contestar todas una por una… Elijo la primera opción, deseando las demás sean contestadas con la misma (y prolongada) respuesta…

Hablo en primera persona de mis equipos porque de alguna manera siento que soy integrante de dichos equipos, no integro a los once del plantel que salen al campo ni a los de la banca, pero integro parte de la hinchada del equipo. integrantes del picadito 2003-2004No tengo que ser el 10 que me hubiese encantado ser, no soy el 5 que medianamente me gustaría asemejar, ni en videojuegos ni en una cancha seré el arquero estrella, ni siquiera el 3 polifuncional que también se puede parar en la zaga central o como volante por izquierda, ni siquiera figuro para salir a la banca en ningún partido; soy un hincha del equipo (después podemos debatir el uso de dicha palabra; si no te place, puedes sustituirla por “fanático”, “partidario”, “seguidor” y/o algún otro término más civilizado y occidental… porque el termino es oriental: de la República Oriental del Uruguay). No “le voy a” (como se dice en México, ese tema tal vez lo podamos debatir cuando hablemos del “hincha” vs. el “fanático et al”), sino que “soy del tal equipo“, “soy de” porque lo que dicha entidad, club, organismo, sociedad, asociación o como se denomine (el equipo) poseé de mí todo lo que razonable y deportivamente puede poseer (fanatismo, devoción, preferencia sobre otros equipos… esa parte de mis ingresos/presupuestos que han sido destinados a: entradas a partidos del equipo, merchandising oficial y apócrifo, memorabilia, adquisición de productos de patrocinadores del equipo… mi tiempo: los minutos dedicados a ver partidos enteros del equipo ya sea en persona o por medio de un monitor o radio, las horas de traslado a donde se ven los partidos ya sea en la misma ciudad que habito o en otro continente, las horas acumuladas con amigos/enemigos/co-religionarios/antagonistas/neófitos que he pasado discutiendo sobre el equipo en persona y online…) , por eso “soy de”, hay un sentido de pertenencia demasiado fuerte y arraigado… Son relaciones que pueden tener lazos demasiado fuertes (que incluso trascienden los aspectos deportivos, ahondando en cuestiones socioeconómicas y a veces familiares, ¿eh?) y/o de mucho tiempo acumulado.

probablemente la esquina de Quique, según el autorQuien no toma el fútbol tan en serio, es seguidor ocasional o es -como se dice en México respecto a la tauromaquia- un villamelón, cuando alguna causa futbolística de su posible interés (como el seleccionado nacional de su país) resulta ganadora o consigue un empate como resultado favorable, suele subirse al barco de la primera persona y decir también “les ganamos”, “empatamos”; pero cuando el mismo equipo cae derrotado o es eliminado de un torneo, fácilmente recurre a la tercera persona: “perdieron”, “ya los eliminaron… son unos “#$@%”. Si no me crees, observa lo que opina de fútbol la gente cualquiera durante la próxima competencia internacional donde participe la selección de tu país.

De acuerdo, lo explico de otra forma… consideremos mi fanatismo por cierta selección nacional (que tenemos ya bien claro que NO es la del país donde orgullosamente nací). Yo no nací en el país que representa dicha selección, ni nací en otro país pero me nacionalizaron de ese país; ni ostento un pasaporte, DNI, cédula de identidad, cartilla ni libreta de enrolamiento de ese país… todos estos factores me excluyen DE HECHO de representar oficialmente a dicha selección como jugador dentro de una cancha, además del hecho notable de que mi habilidad jugando al fútbol no dio, da ni dará para el profesionalismo de manera que ni aún teniendo dicha habilidad hubiese sido pensado siquiera que me nacionalizaran: tienen jugadores demasiado buenos como para nacionalizar a alguien; simplemente digamos que es de otros países que los nacionalizan a ellos para jugar al fútbol, habiendo integrado las filas de cuatro de los ocho países que hemos salido campeones del mundo.

Queda claro que oficialmente NO puedo representar oficialmente a dicho equipo COMO JUGADOR: no entro a la cancha con la camiseta con los demás, ni corro ni pateo la pelota, ni nada… Entonces, ¿qué me queda? Ser parte del equipo COMO HINCHA (aficionado, fanático, entusiasta –¡puff!, ese último término parece de todo menos de fútbol-, tifoso, torcedor -digo, para ponernos internacionales, pues-). Entonces, el hincha también juega su rol dentro del equipo, y no cualquiera juega bien esa posición: si vive en la misma ciudad asiste a los partidos de local siempre que puede sin importar si es torneo de liga, de copa o un partido “amistoso” o de preparación; una vez en la tribuna alienta al equipo como pueda, no importa si va a estarse ahí donde la barra brava o en platea, el hincha canta, grita, los putea a todos (rivales -jugadores e hinchas-, árbitros, y si la situación lo exige aún a los jugadores y cuerpo técnico de su mismo equipo) y hace la manito así para adelante y todo (hasta cuando mira el partido por TV), de hecho grita los goles desgañitándose la garganta así no esté presente en el estadioCuando el hincha vive en un país distinto a aquel donde normalmente juega su equipo y tiene la posibilidad de cruzar el cinturón ecuatorial o el “charco” para atestiguar y experimentar en directo al menos una vez en la vida (por fortuna puedo contar cuatro) a dicho equipo, entonces está jugando bien su posición. El hincha se compra la camiseta según sus posibilidades: la oficial y si es posible hasta el uniforme alterno y el retro y el buzo de arquero; o si no le alcanza, al menos una camiseta apócrifa. Los juegos que no son en la ciudad donde está, el hincha los mira por televisión, los escucha por radio y -si es preciso hoy en día que se puede- busca en internet algún link donde pueda estar al tanto del partido de cualquier forma. Cuando tiene un compromiso inamovible que sucede al mismo tiempo que un partido (boda, bautizo, bar mitzvah, primera comunión, reunión de trabajo, funeral, entierro, recepción de dignatarios foráneos, búsqueda de huevos de pascua o de los otros, posada de la oficina, etc.), tendría su radio portátil para actualizarse respecto al score cada tanto, hoy en día tendría a un buen amigo que al menos vía mensaje de texto reporte incidencias sobre el partido en cuestión. El mejor hincha puede ser mesurado, pero si es provocado mediante invitaciones a fiestas, reuniones, inauguraciones, etc. a hablar de fútbol (con hombres o mujeres, es indistinto… bah, según niveles de locura y/o intoxicación hasta puede hablar con plantas, animales u objetos abióticos), hablará hasta por los codos, interrumpirá y será vehemente cuando se trate de librar el buen nombre de cualesquiera de los equipos de los que sea hincha a muerte… El buen hincha no incita a la violencia, esta simplemente sucede, pero si debe defenderse de formas poco civilizadas por simplemente ostentar los colores/camiseta del equipo de su devoción, entonces se caga a trompadas con quienes tenga que hacerlo.

tifosi curva Stadio San Paolo Napoli 2009Resulta que yo he cumplido, cumplo actualmente y planeo seguir cumpliendo todos estos requisitos de quienes quedamos marginados de integrar el plantel de un equipo de fútbol porque no tuvimos la habilidad, vocación, influencias, padrinazgos o lo que sea y sólo nos corresponde la habilidad de jugar para el equipo en la posición de hincha, fanático, aficionado… Ahí desde donde estoy, mi posición la juego encabronadamente bien, pocos la han jugado mejor que yo, considerando muchas circunstancias. Esta serie de hechos me han ganado de manera unánime el derecho a referime a cualesquiera de mis equipos en primera persona.

 

This entry was posted in Conversaciones De Fútbol Con Mi Chica and tagged , , , , , , , , , , , , . Bookmark the permalink.

2 Responses to Primera persona (del plural)

  1. George St. Pierre says:

    “Y todo” rifa mi sangre, y siempre rifará!

¿Alguien comentará algo?